Frecuentemente escucho comentarios que explican la sempiterna situación macondiana de Guatemala diciendo que el mal fundamental es que el chapín es demasiado aguantador... y aunque siempre la cosa puede ir peor no existe un límite a lo peor. Algún amigo me dijo hace tiempo que la razón por la que Guatemala no sale de la crisis es porque simplemente no hemos tocado fondo :( Yo no estoy totalmente de acuerdo con esa aseveración, pero sí creo que la crisis actual -de gobernabilidad, de credibilidad en el sistema democrático- y todas sus consecuencias, pintan un escenario cercano a tocar fondo.
Para entender en diez minutos qué está pasando con el relajito de la defraudación aduanera, la jauría de chuchos nombrados por el Ejecutivo para cuidar los salchichones, y la caída a pique del Partido que institucionalizó la desfachatez en medio de la abulia generalizada y convertida en tolerancia (ver "Desfachatez y abulia" por Bernardo Arévalo), recomiendo un par de lecturas en la Revista Nómada, la primera de ellas titulada "Así está intentando salir el Presidente del pantano por el #casoSAT", por Jody García y Rosario Rodas, es una relación de hechos que montan el escenario para la actual coyuntura. Y la segunda titulada "Videoblog: ¿Por qué esta crisis es más grave que el caso Rosenberg?", por Martín Rodríguez Pellecer, explica de manera resumida la actuación de los diversos actores en este teatro, además de proponer una reflexión en torno a qué se espera de la ciudadanía. La explicación propone media docena de vínculos para entretenerse una buena hora entendiendo los detalles, que el lector comodón podrá ignorar sin perder la perspectiva general de la situación.
Finalmente debo unirme al llamado a la cordura, a tener claro qué es lo que vamos a manifestar este sábado, y a no dejar que la indignación nos arrastre hacia el desorden para no justificar el Estado de Excepción que se está impulsando como maniobra del gobierno. Una de las invitaciones a la manifestación de este sábado 3pm que circulan en Redes Sociales se encuentra aquí. Sin embargo yo discrepo con exigir la renuncia de Baldetti y Pérez Molina, porque aunque ambos me parezcan personajes lúgubres y nefastos, y aunque coincido con la opinión generalizada de que ambos merecen salir del Ejecutivo, también coincido con la opinión de Martín cuando pide que recordemos que en Honduras la cosa se puso peor después del Golpe, y ya he anotado que aquí no hay límite para lo peor. El primer paso ya fue dado: celebro que la presión haya logrado que la CICIG continúe por un par de años más. Este sábado 25 de abril mi exigencia será para que retiren la inmunidad a ambos personajes, y que el sistema y las instituciones funcionen como debe ser, sin rompimiento institucional y bajo la mirada de la ciudadanía.
Actividades de julioCGC con las organizaciones y personas de la Red de Democratización Digital de Guatemala.
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viernes, 24 de abril de 2015
sábado, 28 de abril de 2012
A propósito de "el sagrado derecho a despotricar"
ACTUALIZACIÓN: El blog en el que se incluye la publicación original indica "Internal Server Error". Sin embargo Lucrecia ha vuelto a publicar el mismo texto en Plaza Pública, ver aquí.
Comparto el sentimiento y el pensamiento que Lucrecia publica en Sí, la mataron… al menos no la desaparecieron. Publico allí mi propio comentario que reproduzco a continuación:
Sentimientos compartidos — Julio González 28-04-2012 22:19
Al leer tu nota, Lucrecia, comparto tu sentimiento -y tu pensamiento-. Hoy hace 30 años y 4 meses no cabía en mi mente todavía infantil la idea de que mi papá me faltaría por siempre... pero ya era capaz de entender que el origen de esta desgracia multiplicada un cuarto de millón de veces era la simple voracidad de los chuchos de aquí y de allá, bajo la resonancia de la ignorancia propia de aquí y la abusivez propia de allá. Situaciones que no han cambiado mucho.
Sigo hoy con la enorme preocupación de que aquí se des-memoriza y no se piensa, y la cultura popular es telefutbol, telenovela, teleprédica y telebasura, consumismo wannabe, cortoplacismo cegatón, negación abyecta y servilismo de moda. Y allá... las élites (y buena parte del pueblo) no tienen mucha diferencia con los esclavistas de hace algunos siglos.
En los cientos de charlas sostenidas con decenas de amig@s -más de alguna habremos tenido vos y yo, Lucrecia-, sigo pensando que además de nuestra responsabilidad de educar (mucho más allá de instruir) a nuestros hij@s, también tenemos la responsabilidad de abrir los ojos, la mente, de quienes aún no han sido embrutecidos por el sistema. Por eso creo en el periodismo ciudadano, como dicen aquí "por el sagrado derecho a despotricar".
Mi hijo hoy sólo conoce a sus dos abuelos por fotos. Yo tuve la fortuna de enterrar a mi papá, mi compañera aún no encuentra al suyo...
Recibe mi abrazo a la distancia, compartiendo un mismo tiempo.
--julioCGC
Comparto el sentimiento y el pensamiento que Lucrecia publica en Sí, la mataron… al menos no la desaparecieron. Publico allí mi propio comentario que reproduzco a continuación:
Sentimientos compartidos — Julio González 28-04-2012 22:19
Al leer tu nota, Lucrecia, comparto tu sentimiento -y tu pensamiento-. Hoy hace 30 años y 4 meses no cabía en mi mente todavía infantil la idea de que mi papá me faltaría por siempre... pero ya era capaz de entender que el origen de esta desgracia multiplicada un cuarto de millón de veces era la simple voracidad de los chuchos de aquí y de allá, bajo la resonancia de la ignorancia propia de aquí y la abusivez propia de allá. Situaciones que no han cambiado mucho.
Sigo hoy con la enorme preocupación de que aquí se des-memoriza y no se piensa, y la cultura popular es telefutbol, telenovela, teleprédica y telebasura, consumismo wannabe, cortoplacismo cegatón, negación abyecta y servilismo de moda. Y allá... las élites (y buena parte del pueblo) no tienen mucha diferencia con los esclavistas de hace algunos siglos.
En los cientos de charlas sostenidas con decenas de amig@s -más de alguna habremos tenido vos y yo, Lucrecia-, sigo pensando que además de nuestra responsabilidad de educar (mucho más allá de instruir) a nuestros hij@s, también tenemos la responsabilidad de abrir los ojos, la mente, de quienes aún no han sido embrutecidos por el sistema. Por eso creo en el periodismo ciudadano, como dicen aquí "por el sagrado derecho a despotricar".
Mi hijo hoy sólo conoce a sus dos abuelos por fotos. Yo tuve la fortuna de enterrar a mi papá, mi compañera aún no encuentra al suyo...
Recibe mi abrazo a la distancia, compartiendo un mismo tiempo.
--julioCGC
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